El Bronx Distrito Creativo resguarda, entre sus muros y calles, las memorias y momentos que han marcado parte vital de la historia del centro de Bogotá, así como las transformaciones cuyos ecos hoy se hacen visibles en su proceso de renovación y revitalización. Este ejercicio, que recoge un fragmento de ese relato, hace parte del proyecto Bronx, ecos de otro lugar de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño - FUGA: una apuesta para conectar a la ciudadanía con este proyecto metropolitano, símbolo de bogotaneidad, porque #AquíSíPasa: en Bogotá tejemos iniciativas que fortalecen el sentido de pertenencia con nuestra ciudad.
En 2012, en medio del antiguo Bronx, un territorio atravesado por violencias, redes de microtráfico y expulsiones cotidianas de la vida urbana, una pareja de habitantes de calle, Diana y Hernán, se besó.
El fotoperiodista Héctor Fabio Zamora capturó ese instante: un gesto de afecto profundo en un lugar marcado por el abandono y la estigmatización.
La imagen reveló lo que muchas veces la ciudad no quiso ver: que incluso en condiciones extremas, el amor, el cuidado y los vínculos resisten.
No fue una postal del dolor. Fue un acto de humanidad.
Al año siguiente, en 2013, ese beso encontró una nueva forma de permanecer. El colectivo Vértigo Graffiti lo llevó a gran formato en la Calle 26 con carrera 13B, levantando un mural de diez pisos de alto que se convirtió en un hito visual de Bogotá.
La obra no reemplaza a Diana ni a Hernán, los nombra, los recuerda, los vuelve presentes.
Por eso fue llamado El beso de los invisibles: porque hizo visible lo que la ciudad intentó olvidar.
Restaurado en 2021, el mural continúa siendo un símbolo de memoria y dignidad en el centro de Bogotá.
Un recordatorio de que en los territorios que han sido heridos, también existen gestos de vida que merecen ser reconocidos, cuidados y contados.
Aquí, el arte no borra la historia, la sostiene.